La recomiendo, felicitaciones".
jueves, 15 de julio de 2010
El público dice sobre TQL
Ruben escribió sobre nuestra obra:
"Muy buena! Es realmente interesante como se aborda el mundo laboral desde una óptica surrealista. Así y todo uno se ve reflejado a lo largo de la obra, con las miserias que atraviesan los personajes.La cercanía de la puesta hace al espectador sentirse parte de esa empresa espantosa. Los 3 actores estan muy bien.
La recomiendo, felicitaciones".
La recomiendo, felicitaciones".
martes, 13 de julio de 2010
Maximiliano de la Puente habla de TQL en Crítica teatral
Reproducimos parte de la entrevista aparecida en Crítica teatral.
La entrevista completa se puede leer en http://www.criticateatral.com.ar/index.php?ver=ver_critica.php&ids=5&idn=2438
CRITICA TEATRAL: ¿Tienen puntos de contacto tu obra anterior Hecho para la ocasión con Todos quieren lágrimas?
MAXIMILIANO DE LA PUENTE: Definitivamente sí. Siempre fui un admirador de los mundos opresivos, herméticos, asfixiantes y tensamente lúdicos que construye Samuel Beckett en sus obras, y eso fue lo que intentamos llevar a escena en Hecho para la ocasión, una obra que se elaboró como un homenaje al dramaturgo irlandés en 2006, cuando se cumplió el centésimo aniversario de su nacimiento. En Todos quieren lágrimas se encuentran también rasgos típicos de su dramaturgia, y como en Hecho para la ocasión, hay un intenso trabajo con los ritmos, los cuerpos, el espacio y la luz en la construcción de los múltiples sentidos posibles que se desprenden de ese entorno laboral alienado en el que viven los personajes de la obra. Reconozco también, como fuente inspiradora para ambos trabajos, la influencia del cine mudo en las piezas de Beckett, un rasgo muy marcado en sus obras, que se encuentra también presente tanto en Hecho para la ocasión (en donde había una escena que era un explícito homenaje al mediometraje Film de Samuel Beckett y a Buster Keaton, protagonista de esa película), como en Todos quieren lágrimas, en una primera escena en la que los actores apenas si pronuncian palabras, pero en donde se observa desplegada, en ritmos, tiempos y diseño de movimientos, la estructura maquínica completa de la obra.
MAXIMILIANO DE LA PUENTE: Definitivamente sí. Siempre fui un admirador de los mundos opresivos, herméticos, asfixiantes y tensamente lúdicos que construye Samuel Beckett en sus obras, y eso fue lo que intentamos llevar a escena en Hecho para la ocasión, una obra que se elaboró como un homenaje al dramaturgo irlandés en 2006, cuando se cumplió el centésimo aniversario de su nacimiento. En Todos quieren lágrimas se encuentran también rasgos típicos de su dramaturgia, y como en Hecho para la ocasión, hay un intenso trabajo con los ritmos, los cuerpos, el espacio y la luz en la construcción de los múltiples sentidos posibles que se desprenden de ese entorno laboral alienado en el que viven los personajes de la obra. Reconozco también, como fuente inspiradora para ambos trabajos, la influencia del cine mudo en las piezas de Beckett, un rasgo muy marcado en sus obras, que se encuentra también presente tanto en Hecho para la ocasión (en donde había una escena que era un explícito homenaje al mediometraje Film de Samuel Beckett y a Buster Keaton, protagonista de esa película), como en Todos quieren lágrimas, en una primera escena en la que los actores apenas si pronuncian palabras, pero en donde se observa desplegada, en ritmos, tiempos y diseño de movimientos, la estructura maquínica completa de la obra.
CT: ¿En dónde y hasta cuándo siguen con las funciones?
MDLP: Continuamos durante el mes de julio, con funciones los domingos a las 20 horas en la Sala Escalada (Remedios de Escalada de San Martín 332, a una cuadra de Juan B. Justo y Warnes, y a cuatro de Thames y Corrientes). Estamos haciendo las últimas funciones, al menos de este ciclo, aunque por ahora no tenemos nada confirmado para seguir en el futuro. Así que son las últimas oportunidades para ver la obra. La entrada general sale 25 pesos, pero como estamos terminando, estamos haciendo importantes descuentos, con entradas a 15 pesos, para todo espectador que lo pida, ya sea llamando al teatro para reservar (al 4856-0277), escribiendo al mail de la obra (todosquierenlagrimas@gmail.com) o simplemente solicitándolo en boletería antes de la función.
Por otra parte, quiero aprovechar la ocasión para referirme a la reciente publicación de mi libro Caen pájaros literalmente del cielo, con prólogo de Alejandro Tantanian, y editado por Tierra del Sur, que reúne nueve de mis obras teatrales, una producción muy representativa de mi dramaturgia que abarca obras escritas entre 1999 y 2008, y que incluye las obras estrenadas como autor y director a la fecha (Yace al caer la tarde, Hecho para la ocasión, Diagnóstico: rotulismo), además de dos obras breves estrenadas en Barcelona (Caen pájaros literalmente del cielo e Instantes en la noche fría), junto con otras piezas que no han sido estrenadas hasta la fecha, entre las que se encuentra Acá y allá, una obra adaptada como mediometraje, codirigido junto con Lorena Díaz Quiroga, que estrenaremos próximamente.
El libro, cuyo precio es de 15 pesos, se puede solicitar a laeditorialtds@yahoo.com.ar, a maxidelapuente@yahoo.com.ar, o llamando al 4301-3028
Gabriel Peralta
MDLP: Continuamos durante el mes de julio, con funciones los domingos a las 20 horas en la Sala Escalada (Remedios de Escalada de San Martín 332, a una cuadra de Juan B. Justo y Warnes, y a cuatro de Thames y Corrientes). Estamos haciendo las últimas funciones, al menos de este ciclo, aunque por ahora no tenemos nada confirmado para seguir en el futuro. Así que son las últimas oportunidades para ver la obra. La entrada general sale 25 pesos, pero como estamos terminando, estamos haciendo importantes descuentos, con entradas a 15 pesos, para todo espectador que lo pida, ya sea llamando al teatro para reservar (al 4856-0277), escribiendo al mail de la obra (todosquierenlagrimas@gmail.com) o simplemente solicitándolo en boletería antes de la función.
Por otra parte, quiero aprovechar la ocasión para referirme a la reciente publicación de mi libro Caen pájaros literalmente del cielo, con prólogo de Alejandro Tantanian, y editado por Tierra del Sur, que reúne nueve de mis obras teatrales, una producción muy representativa de mi dramaturgia que abarca obras escritas entre 1999 y 2008, y que incluye las obras estrenadas como autor y director a la fecha (Yace al caer la tarde, Hecho para la ocasión, Diagnóstico: rotulismo), además de dos obras breves estrenadas en Barcelona (Caen pájaros literalmente del cielo e Instantes en la noche fría), junto con otras piezas que no han sido estrenadas hasta la fecha, entre las que se encuentra Acá y allá, una obra adaptada como mediometraje, codirigido junto con Lorena Díaz Quiroga, que estrenaremos próximamente.
El libro, cuyo precio es de 15 pesos, se puede solicitar a laeditorialtds@yahoo.com.ar, a maxidelapuente@yahoo.com.ar, o llamando al 4301-3028
Gabriel Peralta
jueves, 8 de julio de 2010
miércoles, 30 de junio de 2010
Presentación del libro Caen pájaros literalmente del cielo (obras de teatro de Maximiliano de la Puente) en la Casa de la Lectura (Lavalleja 924), el miércoles 7 de julio a las 19.30 horas
sonidos exactos de unos pasos titubeantes sobre una superficie en tinieblas“Viaje de invierno. Estas nueve piezas de Maximiliano de la Puente forman – sí – un viaje de la noche hacia la noche
nada parece suceder y – sin embargo - todo se desmorona.
En tiempos en donde la anorexia no sólo parece atacar los cuerpos sino también las emociones y el centro mismo de cualquier deseo, este conjunto de obras pareciera querer resistirse al inefable signo de la época”.
Extracto del Prólogo de Alejandro Tantanian
Caen pájaros literalmente del cielo (Editorial Tierra del Sur) es un libro del dramaturgo y director teatral Maximiliano de la Puente, que reúne una selección de nueve obras teatrales de su autoría, escritas en un período que abarca desde 1999 a 2008. El libro, que cuenta con prólogo del reconocido dramaturgo, director teatral, docente, cantante y actual director del Teatro Sarmiento, Alejandro Tantanián, agrupa las siguientes obras:
CAEN PÁJAROS LITERALMENTE DEL CIELO: Estrenada por la Compañía teatral “Via Moria”, con dirección general de Fernando Griffell, en el Centro de Formación e Investigación Teatral La Casona, ubicado en Barcelona, en noviembre de 2005.
DOMINGO: Mención Especial en el Primer Concurso Internacional “El Cine en Corto”, organizado en enero de 2005 por el Centro Internacional de Guionismo de Cine y Televisión, ubicado en México DF.
YACE AL CAER LA TARDE: Primer Premio del 5to. Concurso Nacional de Obras de Teatro - Nueva Dramaturgia Argentina- INT, y también fue galardonada con el Segundo Premio en el Concurso de Obras Inéditas de Teatro-Año 2003 del Fondo Nacional de las Artes.
AHORA: Integra el proyecto “Bajo cero”, que obtuvo en 2009 una Beca Nacional de Creación en Teatro del Fondo Nacional de las Artes, y fue ideado junto a los autores y directores Martín Flores Cárdenas y Santiago Loza.
BORIS: obra sin estrenar.
ACÁ Y ALLÁ: obra sin estrenar.
INSTANTES EN LA NOCHE FRÍA: Estrenada por la Compañía teatral “Via Moria”, con dirección general de Fernando Griffell, en el Centro de Formación e Investigación Teatral La Casona, ubicado en Barcelona, en noviembre de 2005.
HECHO PARA LA OCASIÓN: Estrenada en la sala Biblioteca del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas, en noviembre de 2006, en ocasión del centésimo aniversario del nacimiento del dramaturgo irlandés Samuel Beckett.
DIAGNÓSTICO: ROTULISMO: ganadora del Primer Concurso de Autores Teatrales Jóvenes Konex-Argentores en 2005. Estrenada en Ciudad Cultural Konex en 2007.
lunes, 21 de junio de 2010
TQL por Pablo Russo
EN EL SALA ESCALADA
La dilución de lo humano
Por Pablo Russo
El ámbito laboral como pesadilla pavorosamente real, disparador de una creación colectiva: Todos quieren lágrimas.
Sombras. Raúl, Julia y “el Señor” son ante todo sombras residuales de otros tiempos, en un depósito casi en ruinas, entre máquinas disfuncionales. Los ruidos que acompañan a estos cuerpos son los sonidos automáticos y agobiantes del trabajo rutinario. ¿Qué tarea concreta realizan estos empleados, a los que ni la sonrisa les ha quedado? ¿Quién les paga o dejó de pagarles por ser engranajes carnales de una maquinaria desconocida? Nada sabemos de estos personajes extraños, que parecen haber nacido en ese clima sofocante de resabios kafkianos e influencias kaurismakianas, en donde lo humano se disuelve violentamente con su entorno: lo humano como máquina también en desuso. Carne-máquina portadora de nostalgias y angustias.
Es substancial aclarar: no espere el espectador encontrarse con una obra de estructura tradicional en su relato. Todos quieren lágrimas es el resultado de un trabajo de dramaturgia escénica, es decir, de un proceso colectivo de improvisación que partió de una premisa (el mundo laboral y sus vínculos deteriorados) para llegar al texto que se presenta en escena. De ahí que su gasto mayor resida en el trabajo corporal de los actores, creadores ellos de una constante atmósfera de tensión entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Es verdad que, tras los autores colectivos, existe una última mirada por la que pasan los énfasis y las decisiones, que es la mirada del director. Esta cuarta obra dirigida por Maximiliano de la Puente –que participó recientemente del VIII Festival Latinoamericano de la Clase Obrera– encontró una sala ciertamente marginal en la cual consumarse: Escalada, una vieja casa perdida entre negocios de filtros, tuercas varias y polarizados de vidrios. En esa zona imprecisa entre La Paternal y Villa Crespo, justo unas horas antes del comienzo del yugo semanal, se puede vivenciar esta abstracción onírica de situaciones concretas, indudable alternativa al teatro alternativo.
En Todos quieren lágrimas actúan Valeria Carregal, Pablo Ciampagna y Sebastián Saslavsky. Las funciones se realizan todos los domingos a las 20 en Remedios de Escalada de San Martín 332.
http://www.trascarton.com.ar/ediciones-2010/85-junio-2010/346-la-dilucion-de-lo-humano.html
La dilución de lo humano
Por Pablo Russo
El ámbito laboral como pesadilla pavorosamente real, disparador de una creación colectiva: Todos quieren lágrimas.
Sombras. Raúl, Julia y “el Señor” son ante todo sombras residuales de otros tiempos, en un depósito casi en ruinas, entre máquinas disfuncionales. Los ruidos que acompañan a estos cuerpos son los sonidos automáticos y agobiantes del trabajo rutinario. ¿Qué tarea concreta realizan estos empleados, a los que ni la sonrisa les ha quedado? ¿Quién les paga o dejó de pagarles por ser engranajes carnales de una maquinaria desconocida? Nada sabemos de estos personajes extraños, que parecen haber nacido en ese clima sofocante de resabios kafkianos e influencias kaurismakianas, en donde lo humano se disuelve violentamente con su entorno: lo humano como máquina también en desuso. Carne-máquina portadora de nostalgias y angustias.
Es substancial aclarar: no espere el espectador encontrarse con una obra de estructura tradicional en su relato. Todos quieren lágrimas es el resultado de un trabajo de dramaturgia escénica, es decir, de un proceso colectivo de improvisación que partió de una premisa (el mundo laboral y sus vínculos deteriorados) para llegar al texto que se presenta en escena. De ahí que su gasto mayor resida en el trabajo corporal de los actores, creadores ellos de una constante atmósfera de tensión entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Es verdad que, tras los autores colectivos, existe una última mirada por la que pasan los énfasis y las decisiones, que es la mirada del director. Esta cuarta obra dirigida por Maximiliano de la Puente –que participó recientemente del VIII Festival Latinoamericano de la Clase Obrera– encontró una sala ciertamente marginal en la cual consumarse: Escalada, una vieja casa perdida entre negocios de filtros, tuercas varias y polarizados de vidrios. En esa zona imprecisa entre La Paternal y Villa Crespo, justo unas horas antes del comienzo del yugo semanal, se puede vivenciar esta abstracción onírica de situaciones concretas, indudable alternativa al teatro alternativo.
En Todos quieren lágrimas actúan Valeria Carregal, Pablo Ciampagna y Sebastián Saslavsky. Las funciones se realizan todos los domingos a las 20 en Remedios de Escalada de San Martín 332.
http://www.trascarton.com.ar/ediciones-2010/85-junio-2010/346-la-dilucion-de-lo-humano.html
TQL por Daniel Gaguine
Pinceladas de visceralidad laboral
Sólo se conocen pequeños datos. Que Julia y Raúl trabajan en una fábrica de papel para “El Señor” y que ésta puede llegar a ser cerrada dentro de poco tiempo. No mucho más. El diálogo es permanente entre espectador y puesta, ya que ésta lo interpelará para que llene ese espacio vacío de incompleta interpretación. En una atmósfera kafkiana, de encierro cuasi permanente y una iluminación tenue, creadora de la ominosidad de la laberíntica rutina laboral, los actores desarrollarán una tarea de visceral composición de sus personajes. Gritarán, se golpearán y harán todo lo que tengan que hacer para que el sentido salga de sus límites, para plantarse frente a todos, con la crudeza que reprimen los “recursos humanos”. Raúl golpeará su cuerpo y se quebrará en llanto; Julia permanecerá contenida, como un volcán y el Señor, siempre obedecerá órdenes, pero con el orgullo de tener su cargo jerárquico. No obstante, siempre habrá algo que perturbe la monotonía de la situación, como la ausencia de Pizarro, un ex compañero que simplemente “no está”. Y la tristeza explotará al igual que la furia por no respetarse vínculos tan “románticos” como la lealtad o la amistad, aunque sólo por un ratito, para descargar la bronca y volver a lo que “realmente” importa: seguir trabajando. Los cuerpos se exprimirán en su vínculo con su trabajo, al cual le deben prácticamente su existencia y su identidad. Jefe y empleados en una relación vinculante, donde el propio “ser” se diluye tanto en un guardapolvo o también en un head set en los modernos call centers. Porque siempre hay que seguir trabajando, porque “el trabajo dignifica”, “el trabajo libera”. Párrafo aparte para un final de obra a toda orquesta y desbordante imaginación, en la cual la máquina se perfecciona hasta el infinito. “Todos quieren lágrimas” no es para todo público, exige un esfuerzo extra a la materia gris. Un riesgo –por fín!- que vale la pena abordar y aprehender en su totalidad, sabiendo que los resultados serán imprevisibles. ¿Y qué mejor que eso, no?
Más información en: http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com/2010/06/todos-quieren-lagrimas-teatro.html
Sólo se conocen pequeños datos. Que Julia y Raúl trabajan en una fábrica de papel para “El Señor” y que ésta puede llegar a ser cerrada dentro de poco tiempo. No mucho más. El diálogo es permanente entre espectador y puesta, ya que ésta lo interpelará para que llene ese espacio vacío de incompleta interpretación. En una atmósfera kafkiana, de encierro cuasi permanente y una iluminación tenue, creadora de la ominosidad de la laberíntica rutina laboral, los actores desarrollarán una tarea de visceral composición de sus personajes. Gritarán, se golpearán y harán todo lo que tengan que hacer para que el sentido salga de sus límites, para plantarse frente a todos, con la crudeza que reprimen los “recursos humanos”. Raúl golpeará su cuerpo y se quebrará en llanto; Julia permanecerá contenida, como un volcán y el Señor, siempre obedecerá órdenes, pero con el orgullo de tener su cargo jerárquico. No obstante, siempre habrá algo que perturbe la monotonía de la situación, como la ausencia de Pizarro, un ex compañero que simplemente “no está”. Y la tristeza explotará al igual que la furia por no respetarse vínculos tan “románticos” como la lealtad o la amistad, aunque sólo por un ratito, para descargar la bronca y volver a lo que “realmente” importa: seguir trabajando. Los cuerpos se exprimirán en su vínculo con su trabajo, al cual le deben prácticamente su existencia y su identidad. Jefe y empleados en una relación vinculante, donde el propio “ser” se diluye tanto en un guardapolvo o también en un head set en los modernos call centers. Porque siempre hay que seguir trabajando, porque “el trabajo dignifica”, “el trabajo libera”. Párrafo aparte para un final de obra a toda orquesta y desbordante imaginación, en la cual la máquina se perfecciona hasta el infinito. “Todos quieren lágrimas” no es para todo público, exige un esfuerzo extra a la materia gris. Un riesgo –por fín!- que vale la pena abordar y aprehender en su totalidad, sabiendo que los resultados serán imprevisibles. ¿Y qué mejor que eso, no?
Más información en: http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com/2010/06/todos-quieren-lagrimas-teatro.html
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